¿Qué requerimos los maestros para lograr una comunicación desde el logos, el ethos y el pathos?
El ser humano gracias al lenguaje se identifica como tal y el papel de la educación en la sociedad es el ente que constituye y guía el futuro de cada uno en virtud de las relaciones entre los hombres, una persona puede influir en otra a través del discurso. El discurso del Maestro en la escuela es de vital importancia, pues a partir de este, puede influir directa o indirectamente en el ser de sus estudiantes y en sus pensamientos. Por lo tanto como maestros debemos acogernos y ejercitarnos en las herramientas que nos pueden favorecer la tarea. Más allá de la preparación intelectual que debemos tener, se hace imprescindible una formación basada en los tres ideales griegos mencionados por Fajardo: logos, ethos y pathos (p. 221). Aunque se hace la salvedad que el logos está relacionado con esa preparación intelectual que se mencionó anteriormente, indudablemente necesaria para el desarrollo de la labor docente. Pero más allá de esta categoría, debemos fortalecer el pathos y el ethos, ya que muchos docentes carecen de estas, puesto que se focalizan en lo racional (logos) descuidando los valores (ethos) y los sentimientos (pathos), los cuales deben ser en conjunto vitales en la formación de un maestro, para así lograr una comunicación óptima con sus estudiantes. Así, como se representa en el mito de Quirón, un centauro, atleta ejemplar, un hombre inteligente y un músico excelente, que logra con estas cualidades la credibilidad necesaria para ejercer una fuerte influencia formativa en sus discípulos (Fajardo. P. 226). Estas características que poseía el centauro, se podrían considerar según Fajardo como la “empatía pedagogía, la cual tiene sus fuentes en la actuación consecuente entre la práctica y la teoría, la capacidad, la moral, la reflexión, la bondad, el respeto y la claridad del proyecto perseguido por el acto educativo” (p. 220). Es así, como el maestro con estas características se representa en la práctica, con sus actitudes cotidianas, sus reflexiones y coherencias, sus afectos, sus aciertos y errores que le permiten descubrir y construir el sentido de la vida, y así, influir en sus estudiantes por medio del ejemplo.
En consecuencia, otro elemento a tener en cuenta, y que señala Fajardo es lo afectivo, “en cuanto a los mecanismos de empatía, que se relaciona directamente con los elementos no verbales del discurso” (p. 224). A partir de esto, podemos decidir por ejemplo qué debemos decir, el lenguaje que debemos usar, los gestos que debemos emplear y, tal vez, hasta la vestimenta que debemos llevar, para generar una buena impresión ante los otros. Por ello, se hace importante fundamentarnos en la Kinésica, la cual nos permitiría tener una apertura en la comunicación con los estudiantes mediante el lenguaje corporal, y en la proxémica, que nos permitiría relacionarnos con los Estudiantes en un espacio determinado y apropiado para lograr una comunicación productiva.
Las anteriores son algunas herramientas las cuales son útiles para lograr tal fin. En sí, al generar una comunicación que relacione la argumentación (logos), los valores (ethos) y los sentimientos humanos (pathos), no solo en el ámbito escolar, sino fuera de él, estaríamos propiciando la acogida del Otro.
Sandra Téllez
Sandrita, de acuerdo, me encanta este texto de Fajardo y sobre todo que nos da una pista para lograr el amor de nuestra vida: ser vitales. Esta vitalidad la tenia el maestro de Moncho. Por eso enamoro a sus estudiantes. El acto educativo es un acto de vida, un acto de amor.
ResponderEliminarDe acuerdo, con lo que expones Sandra, podemos concluir que la tesis central que trabaja la autora es la diferencia entre la comunicación verbal y la no verbal, de la importancia de lo subjetivo y que radica la atención prestada de los estudiantes.
ResponderEliminarSe maneja la historia del centauro Quiron, donde nos manifiesta estos factores en toda su expresión. Lo que nosotros como docentes en formación tenemos que tener como objetivo, es captar la atención de los estudiantes por medio de posiciones, actitudes, dinamismo y lo que el texto llama Vitalidad.
Una empatía entre estudiante y docente provoca un mejor entendimiento, ya que si existe un contacto no verbal negativo entre ellos se generan interrupciones y oposiciones argumentales que pueden llevar a la desviación de la información.
De acuerdo con lo que dices y retomando lo que dice la autora: Una simple postura, el tono de la voz,la forma de expresarse o un olor, provocan una diversidad de disposiciones de parte de los estudiantes, es por eso que debemos dirigirnos a ellos de una manera activa donde se capte su atención y se mantenga el interés por su aprendizaje.
Antes, los maestros son personas con sabiduría que han actuado según su experiencia y están en la facultad de reflexionar sobre sus posiciones, la captación de la comunicación no verbal se denomina Pathos, y es lo que genera mayor dificultad a la hora de la consecución de una mejor enseñanza, es por eso, desde el comienzo debemos fomentar una buena relación con nuestro alumno ya que la primera impresión que se genere, determina pautas de comportamiento y aceptación para futuros encuentros.
Apreciada compañera tu texto me parece muy interesante ya que señalas aspectos muy importantes de nuestro quehacer pedagógico, como bien lo dices nos encontramos en una situación donde parece ser mucho más importante prepararnos para ejercer la docencia, pero se deja de lado aspectos sumamente importantes que también se deberían generar en el aula de clase, como el saber llegarle al estudiante, generándole confianza y a la vez permitiéndole expresar sus sentimientos y emociones, de tal forma que sea posible llevar a cabo lo que Fajardo señala como el logos (razón), el ethos (valores) y el pathos (sentimientos), aspectos que indudablemente muestran la integridad del docente, permitiéndole a éste desarrollar buenas prácticas pedagógicas con sus estudiantes.
ResponderEliminarEn el caso de la película, creo que el profesor Gregorio es un claro ejemplo de esta integridad, ya que se podía evidenciar estos tres aspectos en su pedagogía, debido a que era una persona que tenía grandes conocimientos y los sabía transmitir a sus alumnos, sabia captar toda la atención de cada uno de ellos y a la vez mostraba manifestaciones de respeto y cariño por sus estudiantes, considero que el profesor Gregorio es un ejemplo de lo que deberíamos ser como docentes, no se trata sólo de transmitir saberes, sino que es importante generar confianza y diálogo con los niños y jóvenes, de tal forma que sea posible generar aprendizajes significativos a través de una educación que permita transformar pensamientos y modos de ver y asumir la vida.
Apreciadas compañeras, es muy interesante poder conocer sus puntos de vista respecto a lo expuesto por Fajardo. Así mismo, comparto que los niños y jóvenes son expertos en leer, percibir, sentir y diagnosticar. Lo que nosotros estamos transmitiendo a través de nuestro rostro, el saludo, la postura e incluso le forma de vestirnos puede determinar el estado de ánimo y la energía que transmitimos en clase.
ResponderEliminarDebemos pedir de lo que damos, una buena actitud, un saludo cordial, y seguridad en lo que les decimos es importante para centrar su atención pero además es importante escucharlos saber que piensan hacerlos parte del aprendizaje. Que surge cuando fluye en ambos sentidos.